The Great Cosmic Puzzle ; El Gran Rompecabezas Cosmico

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HISTORIA GALACTICA 2 VERSIONES

HACE UN LARGO, LARGO, …. LARGO, LARGO TIEMPO, aproximadamente 252 MILLONES DE AÑOS, EN NUESTRA GALAXIA , EN NUESTRO SISTEMA SOLAR VIA LACTEA ……

Ocurrió lo que arquetípicamente se refiere en la psique humana como la Gran Rebelión en el Cielo. Ocurrió un gran desacuerdo y polarización de los els / elohim en 2 facciones: aquellos que habían elegido ser servidos por sus subordinados y subordinados, gratificando su egoísmo; y aquellos que eligieron permanecer para servir al Plan Maestro del Creador de Todo lo que fue, es y será. El elohim de Maldec fue 1 de los primeros.

 

 

arcangel.jpgEstableciéndose en el planeta Maldec, los elohim llamaron a los antiguos textos de los babilonios cuando Ba’al o Lucifer indoctrinaron a sus habitantes en la forma de servir al yo, materializando la materialidad casi sin tener en cuenta el bienestar del alma humana; usar, explotar, abusar de otros por los fines egoístas y la búsqueda de la felicidad. Este programa psíquico de Lucifer se realizó a través de poner a sus bebés recién nacidos en animación suspendida dentro de las oscuras “cavernas de despertar” de Maldec, hasta que se convirtieron en la pubertad.

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La raza de maestros benevolentes de Urano se topó con esta raza de personas en una etapa temprana de la evolución del alma al ser adoctrinados a los modos de auto gratificación. Al llegar con sus naves estelares, enseñaron a los Darmins (Maldivas que no están “adoctrinados” por los elohim Lucifer) sobre los números sagrados y las matemáticas. Los Darmin estaban motivados por el deseo de obtener riqueza personal y cosas materiales amadas, pero encontraron emocionante adquirir tales cosas utilizando su conocimiento y trabajo físico si fuera necesario. Un darmin nunca rompería su palabra. Fueron estos rasgos honestos los que atrajeron a los grandes maestros a Maldec. Durante el período en que los grandes maestros de Urano residieron en Maldec, más y más personas (“ordenados” a los caminos de Lucifer) se despertaron. Exigieron muchas cosas de los maestros, cosas que los maestros amorosos no estaban listos para dar prematuramente. Un día, un quain llamado Ordo-Sambilth exigió que su maestro, Frocent de Urano, le enseñara algo sobre los números sagrados. La maestra respondió que se cubriría en el transcurso de un mes o más tarde. En un ataque de rabia, Ordo-Sambilth estranguló al uranio. La reacción de Urano a este crimen fue empacar y abandonar el planeta Maldec, para no volver jamás. Durante su preparación para la partida, fueron atacados por varias personas que querían obtener cualquier material escrito sobre los números sagrados que no se habían impartido previamente.

Los uranios, actuando en defensa propia, mataron a 2 de los atacantes. No más uranianos fueron asesinados o heridos. El acto de matar a otro ser humano fue devastador para los urianos, que en última instancia eran benignos, y se sentían avergonzados colectivamente de la profundidad de sus almas. Durante su estancia en Maldec, habían contactado con otras razas, como los gracianos. Después de que estos otros grupos de exploradores regresaron a casa y se enteraron de los eventos que habían tenido lugar en Maldec, también se sintieron arrepentidos. Los uranios más tarde se negaron a procrear como penitencia por sus acciones en Maldec. Hoy en día, no más de 18 uranianos viven en cuerpos físicos en el nivel molar (tridimensional) del campo de vida universal en el planeta Simcarris, que orbita la octava posición planetaria del sol / estrella que usted llama Thurbal (Thuban, también conocida por su designación Bayer Alfa Draconis (α Draconis, α Dra)) en la constelación de Draco, o el Dragón.

Mientras tanto, después de la partida de los grandes maestros de Maldec, se formó la orden militar de los krates (soldados y generales de Maldivas) y los líderes mundiales de Maldec comenzaron a formular planes para la conquista del sistema solar local. Este plan se puso en marcha el primer día en que los Gracianos que viajaban por el espacio llegaron a Maldec y se ofrecieron voluntariamente a transportar exploradores y emisarios de las Maldivas a los otros 2 mundos que respiran oxígeno del sistema solar, Sarus (Tierra) y Wayda (Venus). .

El plan de conquista de los líderes de Maldivas era de largo alcance, y debido a que la gente amable de Wayda solo habría ofrecido una resistencia mínima, se colocaron en segundo lugar en la lista después de Sarus, cuya gente se convertiría en adversario cuando finalmente se apretara la soga. En otras palabras, la Tierra debía actuar como el campo de pruebas de Maldivas, y las diversas reacciones esperadas de la gente de la Tierra debían proporcionar a Maldec los datos que ayudarían al desarrollo de métodos que ayudarían al desarrollo de métodos que luego podrían desarrollarse. ser empleado para poner otras razas fuera del mundo bajo el control de Maldivas.

… .Los maldecianos se sintieron muy decepcionados al descubrir que los gracios eruditos y los nodios altamente técnicos no tenían los mismos objetivos que los maldecinos. Los Maldivos llevaron a cabo un estudio secreto para determinar por qué no lo hicieron y para determinar si tenían alguna debilidad que los Maldivos pudieran explotar para su beneficio.

*****En la búsqueda de los GRACIANOS *****s por sus antiguos maestros, los uranios, fueron a este sistema solar y se dirigieron al radiar Hamp, bueno esto es un resumen de una version de la historia proto-historia Galactica y ahora la segunda version:::::

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En el principio del libro EL CIELO RESPONDE se lee el siguiente párrafo:
“Al comienzo era la singularidad, era la nada y era el Todo. Había terminado un Ciclo y el Absoluto
no se encontraba manifestado. Luego, en un nanosegundo, se manifestó a través de diversas
creaciones. Hubo un Big Bang donde comenzó nuevamente el espacio-tiempo para dar cabida al
universo físico y a los supra universos espirituales.
El Absoluto crea entonces a los elohim o dioses menores, que son los que continúan la tarea creadora
en los distintos universos. Deriva la tarea principal a 72 elohim.
Los elohim crean entonces a los distintos seres angélicos (serafines, querubines, tronos,
dominaciones, potestades, virtudes, principados, arcángeles y ángeles),a los elementales de la naturaleza (gnomos, sílfides, salamandras, ondinas, hadas, ninfas, trasgos, sátiros, faunos, peris, vestiglos, sirenas, etc.) y a los espíritus, que encarnan en el plano físico para comenzar su evolución”.A continuación paso a explicar la tremenda conspiración organizada por algunos elohim.
Pasaron los milenios y en el planeta Tierra fueron quedando atrás las distintas eras. El ser humano ya
poseía un lenguaje escrito. La historia estaba en sus comienzos. De esos 72 elohim originales, había
seis de ellos que pusieron atención en nuestro mundo. Coincidió con la época en que el eloah Jehová
fue nombrado Logos del planeta Tierra.
Esos seis elohim estaban en contacto telepático con los Ha, seres de Vega V. Los Ha eran
despóticos, crueles, manipuladores. Uno de esos elohim o dioses menores era el logos de ese planeta.
Se llamaba Elyón, que significa Supremo, y consentía la conducta equivocada de los Ha. Los otros
cinco elohim eran Hashem, Shadai, Quadosh, Ramahan y Adonai. Salvo este último, todos los
demás gozaban como propia las ansias de poder de la raza Ha. Si me permiten la expresión,
observaban la conducta de los Ha durante milenios, como si nosotros miráramos una obra de teatro.
Era evidente que, a pesar del plano elevado de los elohim, el ego había hecho presa de algunos de
ellos. Y su espejo físico eran los Ha.
Esa raza desarrolló tempranamente su tecnología y comenzó primero con exploraciones dentro de su
sistema estelar y luego, con viajes interestelares.
Así fue como llegaron a la Tierra, donde luego se armó la gran conspiración.
La Biblia tiene varios relatos que cuentan sobre la crueldad de los Ha, supervisados por los elohim.
Y Jehová, el logos planetario, permisivo con el mal, no se opuso a la crueldad de los extraterrestres,
aunque no aceptaba el compartir su “poder” con otros elohim, pues era celoso de sus posesiones.
Algunos escritos prueban que Elyón igual impuso su dominio real en el planeta Tierra.
Transcribo un dato bíblico, tal cual fue escrito: El Deuteronomio, en su versión más antigua, dice
que “cuando Elyón repartió las naciones, cuando distribuyó a los hijos de Adán,

fijó las fronteras de
los pueblos según el número de sus habitantes, reservando para Jehová uno de esos pueblos”
(Deuteronomio 32, 8-9). O sea, Jehová, aún siendo logos planetario, permitía que otros elohim
tomaran decisiones sobre la raza humana. Esos elohim o dioses menores se reunían periódicamente
en un lugar llamado “la montaña de la Asamblea” o “el monte de la Reunión”, ubicado en los
confines del monte Safón (Isaías 14,13). Obviamente, los que se reunían no eran los elohim, pues
éstos no necesitan de un lugar físico. Los que conformaban esa Asamblea eran los Ha, la raza
extraterrestre venida de Vega V. Las pruebas están en los escritos bíblicos, pues en el Salmo 82 hay
constancia de una de esas reuniones: “Elyón se yergue en la Asamblea Divina, en medio de los
dioses juzga: ¿Hasta cuando juzgaréis injustamente y a los malvados mimaréis?… Yo he dicho:
¡Dioses sois, e hijos de Elyón todos vosotros! Sin embargo, como hombres moriréis, y como
cualquiera de los príncipes caeréis”.
Es obvio que los Ha obedecían a Elyón, y allí Jehová no tenía parte. Los antiguos escritos daban a
entender que los “dioses” se corporizaban. En Génesis 32,25 y ss Jacob luchó cuerpo a cuerpo contra
un ser extraño y éste reconoció finalmente ser uno de los elohim. Eso atemorizaba más que si dijera
que era un ser de otro mundo.
No cabe duda que Jehová pactó con Elyón, pues los Ha también se pusieron a su disposición. En
Éxodo 33,11 Moisés conversaba en la tienda de la Reunión cara a cara con Jehová y no cabe duda
que un ser de Vega V era el que caracterizaba a un dios, pues el escrito dice que están frente a frente
“como conversa un hombre con su amigo”. En ocasiones, incluso paseaba de incógnito por el
campamento, por lo que exigía que todas las deyecciones de su pueblo estuviesen debidamente
enterradas (Deuteronomio 23, 13-15), como si él fuera un hombre como los otros, sensible a la
suciedad. Lo que diferenciaba a los Ha de los humanos, más que su aspecto físico, era el poder que
poseían y que las tribus apodaban la “Gloria de Jehová”.
Esa “columna de nube” que se transformaba en columna de fuego durante las noches de travesía por
el desierto y a la que con tanto detalle se refiere el Éxodo, debió tratarse de la nave estelar de los
Ha. La llamada “Gloria de Jehová” tenía “dos caras”: una de ellas, conocida como “el rostro de
Jehová”, era especialmente peligrosa, pues según cuenta la Biblia ningún hombre podía verla y
sobrevivir. Sin embargo, Moisés logró ver la cara posterior tras refugiarse en la hendidura de una
roca, haciendo caso a los consejos de Jehová (Éxodo 33,20). Es evidente que “la cara anterior de
Jehová” se trataba de la parte inferior de la nave de los Ha, donde estaban sus motores, ya que
cuando la “Gloria” se situaba sobre la Tienda de la Reunión, Moisés no podía entrar en ella (Éxodo
40, 34-35), pero cuando “aterrizaba” al lado, no había peligro (Éxodo 33, 9).
Se ignora qué tipo de propulsión empleaba la nave, pero había severas órdenes de que nadie del
pueblo se acercara a las inmediaciones donde ésta operaba (Éxodo 19, 12).
Dicha nave tenía
poderoso armamento, pues “era capaz de escupir un fuego que podía abrasar de golpe a 250 hombres
(Números 16, 35) o de destruir ciudades enteras (Génesis 19).
La mayoría de las personas, debido a la desinformación de las religiones tradicionales, siguen
creyendo que Jehová es el Absoluto, pero los escritos demuestran que era un dios tribal, no
universal, y que su mayor obsesión era repoblar su territorio con gente que le fuera fiel. De esa
manera, se aseguraba de que en el futuro no surgiera ningún foco de “idolatría” a otros dioses, pues
consideraba a ese pueblo “de su propiedad personal” (Deuteronomio 7, 6). ¿Cómo lograba eso? Allí
comienza la conspiración de los elohim. Debía “vaciar” previamente ese territorio de sus anteriores
pobladores. Así que Jehová dio órdenes de conquistarlo. Eso sí… para asegurarse que no habría
futuras “contaminaciones” religiosas, decretó muchas veces la muerte de sus habitantes: “De las
ciudades de esos pueblos que Jehová, tu elohim, te da en herencia, no dejarás viva alma alguna; sino
que consagrarás a completo exterminio al Hitita, al Amorreo, al Cananeo, al Perezeo, al Jivveo y al
Yebuseo, conforme Jehová, tu elohim, te ha ordenado; a fin de que no os enseñen a imitar todas las
abominaciones que han cometido en honor de sus dioses y pequéis contra Jehová, vuestro elohim”
(Deuteronomio 20, 16-18).
O sea, Jehová no quería prisioneros… ni siquiera mujeres o niños, tal era su crueldad. Por eso
tampoco tuvo dudas en aplicar el mismo “remedio” entre los habitantes de su pueblo cuando éstos
sentían que Jehová no era el dios de bondad que ellos esperaban y comenzaron a adorar de nuevo a
sus antiguos dioses: “Así ha dicho Jehová, dios de Israel: “¡Ponga cada uno su espada al costado!
¡Pasad y repasad por el campamento de puerta en puerta y matad cada uno al propio hermano, al
propio compañero, al propio pariente!” (Éxodo 32, 27). Esa orden dejó como consecuencia que tres
mil hombres fueran víctimas de tan drástica medida, muriendo a manos de sus seres más queridos.
Con respecto a los Ha, los seres de Vega V, tenían trajes resplandecientes. Una de las pruebas es que
en el Libro de Enoch se habla de unos seres que normalmente eran tan refulgentes como el fuego
pero que, cuando lo deseaban, podían adoptar la forma de hombres corrientes. Los elohim se
aprovechaban del temor que inspiraban los Ha a las tribus de aquella época y se servían de los
veganos para someter por el terror a los ignorantes pobladores del Medio Oriente antiguo.

Moisés se hizo cómplice de Jehová para provocar asesinatos en masa. Doy el caso de que cuando
Coré se rebeló contra Moisés, éste le ordenó presentarse con 250 de sus hombres, portando
incensarios ante Jehová en la puerta de la Tienda del Encuentro. Cuando todos acudieron, Moisés
dijo: “´En esto conoceréis que Jehová me ha enviado para hacer todas estas obras y que no es
ocurrencia mía: Si mueren estos hombres como muere cualquier mortal, alcanzados por la sentencia
común a todo hombre, es que Jehová no me ha enviado. Pero si Jehová obra algo portentoso, si la
tierra abre su boca y los traga con todo lo que les pertenece, y bajan vivos al Seól (profundidades de
la tierra), sabréis que esos hombres ha rechazado a Jehová´. Y sucedió que nada más terminar de
decir estas palabras, se abrió el suelo debajo de ellos; la tierra abrió su boca y se los tragó, con todas
sus familias, así como a todos los hombres de Coré, con todos sus bienes”. (Números 16, 28-32).
Añadiéndose más adelante que “Brotó fuego de Jehová, que devoró a los 250 hombres que habían
ofrecido el incienso” (Números 16, 35). Es obvio que las armas de los Ha causaban estragos en las
filas de los pobres israelitas que se rebelaban ante Jehová y Moisés, su cómplice. Hay otro detalle de
la extrema crueldad: Hubo judíos que se impacientaron ante la larguísima travesía por el desierto y
se lo hicieron saber a Moisés, manifestándole su inquietud. La reacción de Jehová no fue
precisamente “comprensiva”: “Envió entonces Jehová contra el pueblo serpientes abrazadoras que
mordían a la muchedumbre; y murió mucha gente de Israel” (Números 21, 6). Esas “serpientes
abrasadoras eran rayos calcinadores provenientes de las armas de los Ha y provocaron cientos de
muertos.

También había mucha competencia entre todos los elohim y la prueba es que Jehová era muy celoso
y posesivo de “su pueblo”. Siempre manifestaba el temor de que decidieran dejarlo e irse con otros
dioses, y los sometía con amenazas que, llegado el caso, cumplía inexorablemente. Así como en
Éxodo 32, 27 no dudó en ordenar la muerte de tres mil hombres, en Deuteronomio 7, 9-10, Jehová le
advierte a Moisés: “Has de saber, pues, que Jehová tu Dios verdadero, el dios fiel que guarda la
alianza y el amor por mil generaciones a los que le aman y guardan sus mandamientos, pero que da
su merecido en su propia persona a quién le odia, destruyéndole”. Advirtiéndole luego en
Deuteronomio 8, 19-20: “Pero si llegas a olvidarte de Jehová, tu Dios, si sigues a otros dioses, si les
das culto y te postras ante ellos, yo certifico hoy ante vosotros que pereceréis. Lo mismo que las
naciones que Jehová va destruyendo a vuestro paso, así pereceréis también vosotros por haber
desoído la voz de Jehová, vuestro Dios”. Es importante aclarar que Jehová hacía caso omiso del
servilismo de Moisés, pues no dudaba en amenazarlo si notaba que su “poder” se debilitaba. Y así
Moisés obedecía en todo al cruel eloah, bajo el temor de una represalia personal.
En un capítulo, el pueblo de Israel se estableció en Sittim y muchos de sus hombres se pusieron a
fornicar con las hijas de Moab. Quedaron prendados con las muchachas y se postraron ante otro de
los elohim, que era contactado por ese pueblo. La reacción de Jehová no se hizo esperar: “Dijo a
Moisés. ´Toma a todos los jefes del pueblo y empálalos en honor de Jehová cara al sol; así cederá el
furor de la cólera de Jehová ante Israel´. Dijo Moisés a los jueces de Israel: ´Matad cada uno a los
vuestros que se hayan adherido a Baal de Peor´” (Números 25, 4-5). El resultado de esos crímenes
trajo aparejado una tremenda peste que asoló a un altísmo porcentaje de personas. En Números 25, 9
se describe: “Los muertos por la plaga fueron 24.000”. Moisés fue el “ejecutor terrenal” de las
órdenes de Jehová y para aquellos que no saben qué es la técnica de empalar, les comento que
consiste en introducir un gran palo por el ano a las personas e insertárselo hasta la boca.
Jehová semejaba un animal cebado en sangre. En Números 31, 2 le dice a Moisés: “Haz que los
israelitas tomen venganza de los madianitas”. Así fue que mataron a todos los varones e “hicieron
cautivas a las mujeres de Madián y a sus niños, y saquearon su ganado, sus rebaños y todos sus
bienes. Dieron fuego a todas las ciudades en que habitaban y a todos sus campamentos” (Números
31, 9-10). Y no conforme con eso, Moisés ordenó matar “a todos los niños varones y a toda mujer
que haya conocido varón” (Números 31,17). Posteriormente, bajo las órdenes de Moisés, el “pueblo
elegido” se repartía el botín, tras los saqueos. En esa ocasión, parte del botín eran las “32.000
mujeres que no habían dormido con varón” (Números 31, 28). Los Ha, sin que los remuerda ninguna
conciencia, participaban “en el nombre de Jehová”, de una gran tajada: En el texto bíblico se
especifica que a Jehová le correspondieron 675 cabezas de ganado lanar, 72 de vacuno y 61 de asnal,
así como 32 prisioneros (Números 31, 32-40). “El total del oro que reservaron para Jehová, de parte
de los jefes de Millar y de Cien, fue de 16.750 siclos” (Números 31, 52). Aún para los más
escépticos cuesta aceptar que un “dios” precise ganado, dinero y esclavas… salvo que los supuestos
dioses fueran extraterrestres.
Los magnicidios de Jehová, con Moisés y los Ha como cómplices, los pueden hallar en distintas
partes de la Biblia: Al relatar la conquista del reino de Sijón, Moisés comenta como Jehová le ordenó
apoderarse de ese territorio y la batalla que tuvo lugar en Yahás, confesando: “Nos apoderamos
entonces de todas sus ciudades y consagramos al anatema toda ciudad: hombres, mujeres y niños, sin
dejar superviviente” (Deuteronomio 2, 34). Ese hecho se reiteraría con la conquista del reino de Og,
reconociendo el texto bíblico igualmente que mataron a todos sus habitantes “sin dejar ni un
superviviente” (Deuteronomio 3, 3). El exterminio se repite cuando el pueblo israelita ataca a los
benjaminitas por orden expresa del perverso eloah: “Jehová derrotó a Benjamín ante Israel y aquel
día los israelitas mataron en Benjamín a veinticinco mil cien hombres, todos ellos armados de
espada” (Jueces 20, 35), añadiendo a continuación que después “pasaron a cuchillo a los varones de
la ciudad, al ganado y a todo lo que encontraron” (Jueces 20, 48). Moisés no era el único cómplice
de la crueldad del eloah, pues en otro de los escritos bíblicos, Samuel le transmite a Saúl por orden
de Jehová, en relación a la guerra que entablaron con los amalecitas: “Ahora vete y castiga a
Amalec, consagrándolo al anatema con todo lo que posee; no tengas compasión de él, mata hombres
y mujeres, niños y lactantes, bueyes y ovejas, camellos y asnos” (I Samuel 15, 3). Saúl obedeció a
Samuel y “capturó vivo a Agag, rey de los amalecitas, y pasó a todo el pueblo a filo de espada en
cumplimiento del anatema” (I Samuel 15, 8).
Uno de los más grandes exterminios fue en la batalla celebrada entre los israelitas comandados por
Asá y Judá, y el millón de etíopes dirigidos por Zeraj, que finalizaría con la muerte de todos ellos
“hasta no quedar uno vivo” (II Crónicas 14, 12).
Quiero destacar de “El libro de Enoch” dos capítulos bastantes ilustrativos. Recordemos que San
Agustín afirmaba que la Iglesia lo rechazaba de su canon, debido a que lo consideraba muy antiguo
y que, sin embargo, fue aceptado por los primeros cristianos, entre ellos, San Clemente de
Alejandría.
Enoch (el que caminó en compañía de los Ha y éstos lo arrebataron al Cielo) nos habla sin tapujos de
la unión entre los veganos y las hijas de los hombres, y completa algunos datos que se calla el
Génesis. En el capítulo VI, versículos 1-8 y capítulo VII, versículos 1-6, dice: “Así pues, cuando los
hijos de los hombres se hubieron multiplicado y les nacieron en esos días hijas hermosas y bonitas, y
los ángeles, hijos de los cielos, las vieron y las desearon, se dijeron entre ellos: ´Vamos, escojamos
mujeres entre los hijos de los hombres y engendremos hijos´. Entonces, Semyaza, su jefe, les dijo:
´Temo que quizás no queráis (realmente) cumplir esa obra, y seré, yo solo, responsable de un gran
pecado´. Pero los otros le contestaron: ´Hagamos todos juntos un juramento y prometámonos todos
con un anatema no cambiar de destino, sino ejecutar realmente (ese destino)…”
Los Ha participan en varios episodios de la Biblia. Algunos de los personajes bíblicos “fueron
arrebatados a los cielos por misteriosos torbellinos y carros de fuego”. Era evidente que los veganos
abducían a los terrestres para algún tipo de estudio o experimentación. El profeta Elías fue
arrebatado por un torbellino ante los ojos de 50 profetas y de su compañero Eliseo. Enoch también
fue llevado a los cielos en un carro de fuego. El profeta Isaías también fue subido a los cielos,
acompañado de varios “ángeles”. En el Nuevo Testamento se relata otro “arrebatamiento”: Felipe
también fue llevado por un carro y transportado cerca de 40 Km. Las “visiones” de Ezequiel son
narradas en otro de los libros: OVNIs (Pluralidad de Mundos habitados).
En resumen: La crueldad de los elohim, en complicidad con los Ha y Moisés, no tiene parangón.
Afortunadamente, cuando Jesús desencarnó fue nombrado por los Lípikas, nuevo Logos planetario,
y la Conspiración elohim pasó a la historia.
Jehová, otra historia
La noción de que la humanidad fue esclavizada por algún tipo de manipulación extraterrestre, de
acuerdo a algunos investigadores, es la base actual de las historias de la Creación encontradas en los
registros Sumerios antiguos y los posteriores escritos Hebreos. Esta idea es planteada en detalle en la
obra del académico israelí Zecharia Sitchin, quien utiliza los registros Sumerios para argumentar que
el moderno Homo-Sapiens fue manipulado por seres del espacio exterior llamados “Nefilim”. Él cree
que los Nefilim llegaron incluso a “crear” la raza actual de “Homo Sapiens Sapiens” mediante la
modificación genética del Homo-Erectus.
En 1989, la hipótesis radical de Zecharia Sitchin avanzó a otro nivel con la publicación del libro
“The Gods of Eden” (Los Dioses del Eden), apropiadamente subtitulado: “The chilling truth about
extraterrestrial infiltration – and the conspiracy to keep humankind in chains” (La escalofriante
verdad acerca de la infiltración extraterrestre – y la conspiración para mantener a la humanidad
encadenada). El autor, un abogado californiano con el seudónimo de William Bramley, recopiló las
principales investigaciones anteriores sobre el tema de los “astronautas ancestrales” y las reunió con
una particular visión conspiratoria de la historia. La chocante tesis de Bramley, que confronta casi
todas las creencias populares, es la siguiente:
“Había seres similares a los humanos reproduciéndose en un planeta aislado en un brazo de nuestra
galaxia. Esa raza humana fue una vez fuente de mano de obra para la civilización Nefilim, que tenía
sometida a esa especie Homo Sapiens. Cuando los Nefilin llegaron a la Tierra modificaron el ADN
del Homo Erectus y crearon seres similares a los del pequeño planeta antes nombrado. Actualmente,
la raza Homo Sapiens Sapiens es la que (aparentemente) tiene el control del planeta Tierra, mas para
los Nefilin no es así, pues para mantener el control sobre su posesión y mantener a la Tierra como
una especie de prisión, esa otra civilización ha alimentado un interminable conflicto entre los seres
humanos, ha promovido la decadencia espiritual y ha creado en la Tierra condiciones irreversibles de
penuria física. Esta situación ha existido por miles de años, y aún continúa hasta nuestros días.” (The
Gods of Eden).
La idea de que humanidad es el producto de una ingeniería genética, conducida por extraterrestres
provenientes de alguna parte, fuera de nuestro pequeño planeta, desafía tanto a la evolución
Darwiniana como al Creacionismo. ¿Acaso los dogmas de la religión no nos han negado la verdad
acerca de nuestros orígenes?
La iglesia Cristiana proclama que un supuesto omnisciente, todo-poderoso “Dios”, creó a nuestros
primeros padres del “barro”, de manera parecida a como el alfarero moldea la arcilla. Solo cuando
Adán y Eva rompen con las reglas de su Creador son sujetos al dolor, la enfermedad y la muerte. Por
desobedecer a este “Dios” también condenaron a su descendencia – a toda la humanidad – a ser
“pecadores”. El Cristianismo deriva su infortunado relato sobre Adán y Eva del primer libro de la
Biblia Hebrea o Antiguo Testamento, el Génesis.
Si interpretamos la Biblia literalmente, asumiendo que se trata de un documento histórico infalible,
se nos presenta un “Dios” (Jehová o Yahvé) quien, por su propia palabra, admite ser celoso, colérico
y vengativo. El temor del “Señor” (Jehová) aparece enfatizado constantemente a través del Antiguo
Testamento. Se espera de Él que recompense a aquellos que lo adoran y que mantienen la
observancia de la ley ritual, gratificando sus deseos mundanos por posesiones materiales y poder. No
se puede dejar de notar que este cruel, sanguinario y egoísta “Dios” se asemeja grandemente a los
caprichosos dioses Sumerios.
De acuerdo al Génesis, este “Dios”, demasiado humano, desconocía que sus apreciados humanos
habían echado a perder su Creación al comer la “fruta prohibida”. Después de ésto, habiendo
expulsado a la primera pareja humana del Paraíso, amenazó a sus descendientes con su cólera hasta
el día en que ahogó al mundo entero conocido con un diluvio.
Este “Dios” Jehová, como el historiador Gibbon observa en su obra “The Decline and Fall of the
Roman Empire”, es un “ser propenso a la pasión y al error, caprichoso a su favor, implacable en su
resentimiento, celoso de su supersticiosa adoración, y confinando su providencia parcial a una
simple persona y a su transitoria vida.”
La investigación indica que la Biblia Hebrea, lejos de ser un texto histórico infalible creado por un
Ser Supremo, resulta ser una gran revisión compilada de por lo menos dos trabajos completamente
separados. Reunidos en el Libro del Génesis existen dos trabajos separados conocidos por los
académicos como las tradiciones del Norte “E” y las del Sur “J”, las cuales son complementadas por
revisiones e inserciones adicionales. En la “E” (que contiene los pasajes referentes a los Elohim)
reside la tradición pre-Judaica de la gente del Norte, quienes exaltaban a Elyón, el Más Elevado Dios
y a los demás Elohim. Los pasajes correspondientes a “J”, o Jehovistas, describen una entidad
totalmente foránea, el malvado Jehová (YHWH), el “Señor”. De acuerdo a Max. J. Dimont, en
“Jews, God and History”: “En el siglo quinto A.C. los sacerdotes Judíos combinaron porciones de los
documentos ‘J’ y ‘E’, añadiendo un pequeño aporte personal (conocido como el fraude piadoso); los
documentos resultantes se conocen como ‘JE’, ya que “Dios”, en estos pasajes, es nombrado como
‘Jehová Elohim’ (traducido como ‘Señor Dios’).”
A esto se debe que encontremos, dentro de la Biblia, imágenes contradictorias y conflictivas del
Supremo Dios. Encontramos a Jehová, un dios tribal, enmascarando al Ser Supremo. Los primeros
capítulos del Génesis describen un combate impresionante entre dos poderes rivales. Por un lado está
Elyón, el Eloah que “crea” mediante su propio espíritu manifestado; y por el otro lado está el
malévolo Señor Dios, Jehová, quien creó a un ser sintético compuesto de ‘barro’. Jehová resulta ser
Satanael, un Eloah que se levantó en rebelión contra los otros Elohim. Aunque posteriormente
nombrado el Único Dios, inicialmente los Hebreos conocían a Jehová solo como uno más de los
muchos Elohim. Ellos citan el Canto de Moisés para distinguir entre Elyón, el Más Elevado y el
Jehová usurpador:
Cuando el Altísimo Elyón repartió las naciones, cuando distribuyó a los hijos de Adán, fijó las
fronteras de los pueblos, según el número de los hijos de Dios; mas la porción de Jehová fue su
pueblo, Jacob su parte de heredad. (Deuteronomio 32:8-9)
Los Cristianos Gnósticos de los primeros siglos, quienes preservaron las enseñanzas originales de
Jesús, hacían una distinción entre el Padre Celestial (aquí ya hablamos del Absoluto) y el dios de la
Biblia Hebrea. Jehová (YHWH) no era el Padre revelado por Jesús. Mientras la Biblia Hebrea
revelaba a un dios tribal, el Dios de Jesús era el Ser Supremo Universal de toda la humanidad. El
dios Hebreo era un dios de temor, el Padre Celestial de Jesús era un Dios de amor. De hecho, Jesús
nunca se refirió al Padre Celestial como Jehová. El Evangelio Gnóstico de Pedro establece que los
Hebreos se encontraban bajo la ilusión o engaño de que conocían al Ser Supremo, pero eran
ignorantes del mismo, y conocían solo a un falso dios, un impostor, cuya naturaleza verdadera era
desconocida para ellos.
Los Gnósticos, basados en su profundo estudio del Libro del Génesis, exponen a Jehová como
Satanael el Demiurgo, el poder creativo de este caído mundo material, que es hostil al Ser Supremo.
Un Maestro Gnóstico dijo como 72 Elohim creaban a los ángeles, a los arcángeles, potestades y
dominaciones. El mundo, sin embargo, y todo en él, fue construido por siete Elohim particulares, y
el hombre también es obra de los Elohim. Estos 7 Elohim él los describió como artesanos flojos y
rebeldes.
La Iglesia Católica, al aceptar la Biblia Hebrea en su interpretación literal, confunde a Jehová el dios
tribal con el Absoluto. Imitando a la antigua Israel, la Iglesia se establece como un imperio político y
religioso. Sólo los Cristianos Gnósticos permanecieron en su camino. Los Gnósticos pronto se
encontraron siendo denunciados viciosamente como herejes, mientras que sus libros sagrados eran
robados y quemados. Gracias al descubrimiento milagroso de algunas escrituras Gnósticas en Nag
Hammadi, Egipto, en mitad del siglo XX, podemos tener una mejor comprensión de las
comunidades Cristianas Gnósticas de los primeros siglos de nuestra era.
Un trabajo Gnóstico descubierto en Nag Hammadi denominado el Apocalipsis de Adán, es un
recuento de la creación de Adán y Eva. Este libro, que data del primer siglo, pudo haber sido un
intento de reconstruir el Génesis original. Dice que Adán declaró:
“Cuando el dios menor me creó de la tierra, junto con Eva tu madre, mi espíritu estaba con el de ella
en la gloria de Eón, el Padre verdadero. Ella me enseñó una palabra de conocimiento del Dios
eterno. Y nosotros nos asemejábamos a los amorosos ángeles, porque éramos espiritualmente más
grandes que el dios que nos había creado.
Entonces dios (el Demiurgo/Satanael), el regente de los poderes, en cólera nos dividió. Entonces nos
convertimos en dos mitades, una espiritual y otra, dependiente de la parte física. Y la gloria en
nuestros corazones nos abandonó. Después de aquellos días, el conocimiento eterno del Dios de la
Verdad (Padre Celestial) se retiró de mí y de tu madre Eva. Desde ese momento aprendimos acerca
de las cosas perecederas, como el hombre. Entonces reconocimos al dios (Demiurgo) quien nos
había creado. Nosotros no le éramos extraños a sus poderes. Y le servimos a él en temor y
esclavitud.”
Los Gnósticos entendieron que existen muchas órdenes diferentes de seres. Sus escritos refieren
numerosas Jerarquías de entidades espirituales, tanto de la Luz como de la Oscuridad.
John A. Keel, autor de “Disneyland of the Gods”, y “Our Haunted Planet”, argumenta que el
creciente interés aparecido a finales del siglo XX, en relación a los extraterrestres, alienígenas y
OVNIs, es solamente una versión moderna de las mismas fuerzas que otras personas y culturas
alguna vez identificaron como “demonios” o “ángeles caídos”:
“Los platillos voladores son meramente otro marco de referencia que nos provee de explicaciones
aceptables para algunos de estos grotescos eventos. Un fenómeno invisible está acechándonos
constantemente y manipulando nuestras creencias. Sólo vemos lo que ellos eligen que veamos, y
usualmente nosotros reaccionamos.”
La idea de que el cuerpo humano es el resultado del trabajo de creadores malévolos es notablemente
parecida a la idea de extraterrestres involucrados en ingeniería genética para “crear” al homosapiens.
¿Estamos tratando con el mismo fenómeno? ¿Conocían los Gnósticos la verdad acerca del
verdadero origen del hombre y de los poderes invisibles que buscan mantener a los seres humanos
atados? ¿Son los malévolos creadores quienes, según los Gnósticos, secuestran a seres espirituales y
los atrapan en cuerpos físicos, los mismos dioses creadores extraterrestres de Sumeria? Considere la
siguiente observación de un académico Gnóstico, el Dr. Stephen Hoeller:
“Los ángeles estelares y otros espíritus regentes aparecen como tiránicos, limitando las agencias en
esta visión Gnóstica. Ellos son usurpadores que señorean sobre la humanidad y la creación con el fin
de acrecentar su propia importancia y gloria. Le incumbe entonces a los conocedores realizar esto y
alejarse tanto como sea posible de la influencia de estos poderes. El predicamento existencial de la
vida humana radica en la incómoda dominación que ejercen estos dioses menores sobre el espíritu de
los seres humanos, y de la cual solo la realización de la Gnosis puede extraerlos.” (Jung and the Lost
Gospels)
Los ángeles creadores o Arcontes también se caracterizan como poderes terribles o fuerzas de ilusión
y negatividad. Son como carceleros de una prisión, buscando mantener a sus cautivos humanos
atados a la Tierra. Atrapado en las ilusiones de la existencia material, el hombre cree que es
solamente un cuerpo y no logra darse cuenta de la verdad acerca de su origen. Esta condición
perpetúa la ceguera espiritual, dejando a la humanidad cautiva de los Carceleros.
Sin embargo, los Gnósticos nunca cesaron de proclamar que el Verdadero Ser del Hombre no es su
cuerpo, y el mundo material definitivamente no es su verdadero hogar. El hombre es un ser espiritual
y su propósito es la realización de su Ser Superior, esa chispa de luz exiliada (o escondida en lo más
profundo) del cuerpo físico. Su destino es retornar al Reino de la Luz, su verdadero hogar más allá
del plano material.
Debemos despertar y tomar conciencia de nuestro origen, de dónde venimos, cómo fuimos atrapados
por el apego, y cómo podemos lograr la liberación. Los Gnósticos nos indican la urgencia de escapar
de la trampa del mundo y abrir nuestros ojos a la realidad de nuestro verdadero Origen.

CUAL DE LAS DOS VERSIONES TE RESUENA MAS ????
MALDEQUIANOS O ELOHIMES TRAIDORES ????????
Comenta si te interesan estos temas y Feliz 2019
Ameli Apuy

Categories:2019, ANGELES ENTRE NOSOTROS, ANNUNA-KEA, DIOS ES MUJER, Extraterrestres, Sin categoría

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